Do Menor. 2012.

Y en una ráfaga de viento,

ella se da cuenta ¡Que estúpida!

si es que es bastante obvio

¿Cómo no se da cuenta antes?¿Cómo?

¿Acaso tenía que estar entre lagrimas

y jadeos para saberlo?

deja de harbar, deja de harbar.

Mira sus ojos, están ardiendo,

de azul violeta orbes escarlata,

es su ex-novio quien la viola

¡Aun la ama! ¡aun la ama!

¡aun lo ama! ¡aun lo ama!

Y en una desgarradora penetración,

ella se da cuenta ¡Que estúpida!

si es que es bastante obvio

¿Cómo no se da cuenta antes?¿Cómo?

¿Acaso tenía que arrancarle el venus para saberlo?

escamas fluorescentes, ¡Santo verde viviente!

Feroces orbes gigantes y vacíos,

se miran fijamente, observadores en penumbra.

A una especie de pez, a una constelación

y a un cuerpo de infantería,

¡son dragones y nos atacan!

no todavía, pero lo harán, lo sé, lo sabemos;

entre sabiduría y la longevidad.

entre apostasía y la traición,

entre cólera y envidia;

Ellos son diferentes,

están entre decadencia, opresión y herejía,

son dragón de dos cabezas

eternamente volando por los cielos,

eternamente comiéndose entre si

a la par de la lujuria eterna.

Y en un ligero mordisco

el último dragón cae,

el ultimo dragón muere

¿Cómo no se dio cuanta antes?

¡Que estúpida!

entre gritos de agonía,

ellos petrificados,

amantes del vasto cielo.

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