Helena. 2013.

Te maldigo porque lo mereces,
eres la mas execrable de las especies,
no he venido aquí a que me irreverencies.
Así que te lo digo bien firme y con brío,
no pidas perdón que en ti ya no me fío,
tú, quien me abrazaste cuando hacia frío,
sólo para soltarme y dejarme baldío.

allá esta ella y aquí estoy yo,
en aquel calvario que ella constituyo,
aquel suplicio que ella me atribuyo,
trastos de aquel amor que deslayó.
“sé que te parecerá raro” dijo,
pero ya yo me había vuelto un confuso amasijo,
“demasiado tarde” le corrijo,
“quería pedirte perdón” y me desvencijo.
“si alguna vez te hice daño y sé que lo hice”
¿Cómo simple palabras hacen que por horas agonice?
no voy a perdonarla, no se escandalice,
aún así tampoco se me frivolice.
Pensé en amarte de nuevo, pero-
¿alguna vez deje de hacerlo?

¿Tan harta estabas después de nueve años?
deje la iglesia, el canto y empezaron los regaños,
juntas inclusive cuando nos dábamos un baño,
¿cómo pudiste hacerme tanto daño?
Y en la oscuridad ya no están tus brazos arropándome.
Y en la soledad ya no esta tu cariño abochornándome.

Y a fin de cuentas ya no estas amándome.

Te odio, Hélèna, te odio,
te amo, Hélèna, te amo tanto que te odio.

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